Cuando todo tiende a la simplificación, cuando los matices no cuentan y las certezas asientan sus cimientos sobre anteriores certezas, la acción voluntaria se vuelve todavía más valiosa y necesaria.
Quisiéramos tener a estas personas cerca siempre, porque en verdad nos animan a sentarnos a pensar o nos hacen mirar hacia donde nunca miramos. Ese es el privilegio del voluntariado: ofrecernos otras perspectivas, abrir nuevas puertas de acceso a lugares que creíamos conocidos. Esa lente a través de la cual descubrimos, en una realidad que creíamos unívoca, nuevos significados.
Gracias por ese gesto que no buscaba aplausos, por esas cosas pequeñas que siempre sostienen los días.
GRACIAS.


